Esos detalles prácticos nada despreciables.

B 004 detalles no despreciables

He observado que tanto las personas a las que no les gusta en absoluto la arquitectura  como aquellas apasionadas por la misma prestan la misma atención a determinados detalles, pero con distinta asimilación de significados.
Las primeras detectan una carencia, un defecto, un error, y lo dicen. Se quejan de ello. Abiertamente. El arquitecto es un incompetente, no tiene ni idea de esto o aquello, sólo le interesa su ego, etc.
Las apasionadas, la mayoría arquitectos, aunque no sólo éstos, también observan los mismos defectos, pero siempre tienden a minimizarlos o justificarlos. Se hace ver que el conjunto de la obra está por encima de los detalles menores, que las obras son complicadas y la ejecución es un pulso constante con la constructora, que los detalles especificados en el proyecto no se han interpretado correctamente en la obra, etc.
El caso es que hay detalles que demuestran que en un proyecto hay cuestiones del funcionamiento diario de un edificio que se obvian, bien por desconocimiento, inexperiencia o desinterés del arquitecto. Citaré sólo algún ejemplo:
– filtraciones de agua por doquier. La impermeabilización de un edificio es complicada, y sigue siendo una asignatura pendiente de los arquitectos. Conozco una casa que ha sido publicada hasta la saciedad en revistas y libros de arquitectura cuya dueña llama indignada al arquitecto cada vez que llueve porque la impermeabilización de la casa es un desastre.
– falta de aislamiento acústico en locales concurridos
– pasillos infinitos sin luz natural en una ciudad con sol mediterráneo.

Y otros menos importantes pero nada despreciables:
– amplias vidrieras inaccesibles para su limpieza.
– lámparas situadas a alturas inalcanzables que impiden la sustitución de una bombilla fundida.
– necesidad de reponer el revestimiento de una fachada a los dos años de inaugurado el edificio.

Todos podemos añadir un montón de elementos más a la lista.
Muchas veces estos edificios de funcionamiento deficiente tienen unos bonitos planos, y seguramente alguna buena foto publicada en algún sitio privilegiado del universo impreso o virtual. Da que pensar.

Antes de hacer alardes estructurales o malavares epidérmicos con las fachadas, ¿No deberíamos tener los arquitectos un poco más de oficio, en el viejo sentido de la palabra?

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Acerca de fernando carrasco

Arquitecto. Fotógrafo de Arquitectura
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